sábado, 4 de febrero de 2017

Proverbios 11:3 - Mashal 35

Principios sabios que transformarán tu vida: Mashal 35 - Proverbios 11:3

Hoy sigue hablando de dos tipos de personas, los rectos y los pecadores. Se hace un contraste con mucha frecuencia de esos dos tipos de personas, los justos e impíos. Y es que el hombre de Dios puede que falle algunas veces y se arrepienta pero ojo, el pecar no forma parte de su estilo de vida. ¿Qué nos dice hoy ? Vuelve a hablar de la integridad, de la honestidad. El hombre de Dios debe tener un carácter de integridad cuyo fruto va a ser la guía para sus almas. La perversidad forma parte del carácter del hombre caído y dice que esta perversidad les llevará a la destrucción. Señor quita cualquier área de perversidad en mi vida y hazme integra, honesta.

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Video salmo 120 Protección contra la lengua engañosa



Hoy vamos a comenzar una serie nueva, que son los salmos de peregrinación. La componen los salmos desde el 120 al 134. Son los cantos que los peregrinos que iban camino a Jerusalén para las fiestas, iban cantando, recitando. Para mí son importantes porque me hablan de lo que yo debo tener en cuenta cuando dejo mi hogar natural para peregrinar hasta mi hogar eterno.

El primer salmo más que un canto, nos pareciera una queja contra la mentira y la maldad de la gente hostil. Cuesta entender esto como un canto pero quiero verlo desde el punto de vista de mi comienzo cuando realmente reconozco la realidad de dos mundos, dos existencias que antes no veía, la del mundo natural y el espiritual, y como el mundo natural se opone radicalmente al espiritual. Recuerdo cuando acepté a Jesús y la gente decía y aún muchos hoy dicen que estoy en una secta, gente con palabras hirientes que querían minar la fe y desmotivar mi peregrinar.

Miremos el salmo

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Club de lectura - Evangelio de Marcos capítulo 7


Y se juntaron á él los Fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalem;
Los cuales, viendo á algunos de sus discípulos comer pan con manos comunes, es á saber, no lavadas, los condenaban.
(Porque los Fariseos y todos los Judíos, teniendo la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen.