domingo, 12 de abril de 2015

Salmo 27 - Establece en tu mente la verdad

INTRODUCCIÓN

Estamos ante uno de los salmos favoritos de las iglesias. Aunque muchos consideran que son dos salmos distintos, podemos verlo como las dos verdades de un mismo hombre, que tiene días buenos y también no tan buenos. Por un lado el hombre que declara seguridad y por otro, el que tiene un día difícil, así que ora a Dios para que le ayude. 


Podemos ver la división del salmo entonces:

  1. versículos 1-6 en el que vemos una declaración de seguridad, las bases de la confianza que le llevan a superar las dificultades.
  2. versículos 7-14 una oración de súplica. El salmista está en un estado de angustia a causa de los enemigos.
¿Por qué este título? Cúan importante es pensar acerca de la verdad y tremendamente importante hablarse a uno mismo esa verdad. Necesito tener establecida verdades para poder reclamarlas y hablarlas a mi misma.

Pasamos la vida oyendo tristemente cosas negativas, el mundo está lleno de negatividad. Benjamín Disradi dice "Alimenta grandes pensamientos pues nunca llegarás más alto que tus pensamientos" y esto nos deja claro que lo que pensamos, lo que llena nuestra mente condiciona nuestra vida y nuestro caminar. 

Pablo nos enseña que debemos concentrarnos en aquello que es bueno, amable, en lo que merece elogio. Pero muchas veces no es esto lo que tenemos en mente, y nos llenamos de temores. 


Leamos el salmo. Yo sigo la Reina Valera Antigua que es de dominio público pero puedes seguirme con tu propia Biblia.

¿Qué es el temor? La Real Academia de la lengua lo define como un recelo por un daño futuro, es miedo a considerar que algo perjudicial o negativo ocurra o haya ocurrido.  

El salmista no negó la realidad a su alrededor sino que se habló a si mismo unas importantes afirmaciones. Se dice a sí mismo:
  1. Dios es mi luz, Aquel que disipa toda oscuridad.
  2. Dios es mi salvación, Aquel que es la fuente de victoria, el que nos libera de nuestros enemigos.
  3. Dios es mi fortaleza, nuestro refugio, mi castillo en tiempo de dificultad.
Son verdades a establecer. Debemos aprenderlas, debemos declararlas. ¿Por qué? Porque, si lo creo, ¿de quién he de temer? ¿de quién he de atemorizarme?. Si Dios de los Ejércitos está conmigo, ¿quién puede contra mí?.

Spurgeon dijo "¿de quién temeré?. Una pregunta que lleva consigo la respuesta. A los poderes de las tinieblas no hay que temerlos, porque el Señor, nuestra luz, los destruye y a la condenación del infierno no tenemos por qué temerla, puesto que el Señor es nuestra salvación".

Entonces, como decía antes, es importante decirte la verdad y no negar la realidad.

¿Cuál es el peligro real que le oprime? El salmista nos dice que hay malignos, angustiadores y enemigos que se habían unido con un claro propósito, destruir su vida.  

Hay quienes se unen y usan sus palabras, no para el bien sino más bien, para calumniar, destruir. La idea de comer las carnes nos habla de los animales de caza que devoran a sus piezas. Así nos dice las Escrituras que actúan los chismes, Proverbios 18:8 "Las palabras del chismoso son como bocados suaves,  y penetran hasta las entraña".

Pero ¿qué dice la Escritura que pasará con ellos? Dios los hace tropezar y caer.

Así que debo establecer en mi mente: "quizás hay gente que se junta contra mí, que me critica, que murmura contra mí,  pero con ellos no está Dios, y Dios, que sí está con su pueblo, les hará tropezar, les hará caer".

También debo aprender que a Dios no le agradan las reuniones de calumniadores que se unen para destruir la vida de otro, que eso tiene consecuencias.

El salmista vuelve a hablarse a sí mismo con dos proposiciones de confianza poderosísimas:
  • aunque se asiente campo contra mí, no temerá mi corazón
  • aunque contra mí se levante guerra yo estaré confiado
Está hablándose a sí mismo dos declaraciones que implican firmeza, convicción de seguridad.

no voy a temer
voy a confiar en Dios

El salmista ve a sus enemigos, es consciente de la realidad, y también considera lo que podría venir. El pueblo de Dios tiene enemigos, pero no tiene por qué temer ya que confía en Dios.

El salmista tiene una anhelo en su corazón y ese ha sido uno de los mayores propósitos de mi vida y debería de ser de cada hijo de Dios, uno de los versículos que debiéramos orar cada día: "quiero estar en tu casa Señor, quiero estar a diario, no días escogidos, no los días de las reuniones sino cada día". 

Además no debe ser solo un anhelo, el salmista nos enseña que él lo buscaba. El salmista tenía la gran revelación de Dios que quiere que busquemos Su reino y Su justicia por encima de cualquier otra cosa.

¿Por qué? Sabía que es en su presencia, en su diario dirigir que se encontraba la revelación y la victoria. Leamos los versículos 4 a 6 y encontraremos seis motivos que  el salmista nos da para esta búsqueda:

  • Primero: para contemplar la hermosura de Dios - Cada día Dios quiere revelar su hermosura a nuestras vidas, su dulzura, amor, compasión, paz, esperanza, gracia, gloria, justicia, santidad, etc. No solo en las reuniones, no solo a través de otros, también en la intimidad de tu diario devocional. 
  • Segundo: para inquirir en su templo - para llevarme al conocimiento. Dios quiere que escudriñemos, que indaguemos porque quiere darnos conocimiento de Él, de la dirección a nuestra vida, de la vida de los que amamos.
  • Tercero: porque en el día malo el Señor le esconderá. El salmista lo deja claro, hay días malos pero con Él estoy seguro. Él me dará el mejor refugio que pueda tener, escondido en su tabernáculo, resguardado con y en su gloriosa presencia.
  • Cuarto: me ocultará en lo reservado de su pabellón, hará que no me encuentren, que no me vean. Qué cosa más tremenda. que Dios mismo me cubra, que como el salmista en Salmo 17:8 pueda decirle a Dios que me oculte bajo la sombra de sus alas, o como en el Salmo 31:20 pueda afirmar que me esconde de la presencia de los malvados, protegiéndome en Su presencia,
  • Quinto: porque en el día malo Dios lo pondrá en alto sobre una roca. La roca es símbolo de estabilidad, y es que no hay nada mejor que en el día malo sentir la estabilidad que Dios puede y quiere traer a nuestra vida. No sé tú pero el estrés me pone tan nerviosa que voy de aquí para allá. Pero Dios quiere que las dificultades no te lleven sino que estés firme, anclada en la roca.
  • Sexto: levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean. Me dará la victoria aunque esté rodeada. Y mis enemigos verán mi victoria que es su derrota.
¿Cuál será la reacción del salmista? ¿Cuál debe ser nuestro actuar? Alabarle, bendecirle.
  • sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilos. La obediencia y la misericordia son preciados sacrificios para Dios. 1 Samuel 15:22 nos dice "más agrada al Señor que se le obedezca, que no que se le ofrezcan sacrificios y holocaustos".  Mateo 12:22 nos dice "misericordia quiero y no sacrificios".
  • cantaré y salmearé alabanzas Jehová Alaba a Dios, usa el salmerio para cantarle, declarar quien es Él y la confianza que tienes en Él.


Y ahora se produce un cambio y el salmista va a elevar una oración a Dios.

El salmista eleva su oración a Dios, sabe que es el único que realmente puede cambiar su situación, así que clama a Él y le pide misericordia. Pide que su amor inagotable, el amor que como dice Lamentaciones 3:23 es nuevo cada día, toque su vida y sus circunstancias.

En su oración ha oído a Dios diciéndole "busca mi rostro". ¡Qué sensibilidad al Espíritu! y que obediencia inmediata: tu rostro buscaré.

Creo que no hay mayor privilegio que poder oír en lo profundo de nosotros que Dios quiere revelar su rostro a nuestra vida. Cuando Moisés le pidió que revelara su gloriosa presencia a su vida, ¿qué ocurrió? (Éxodo 33:12-23) Le mostró su espalda, porque nadie podía ver el rostro de Dios y seguir con vida. El salmista que sabe esta historia, le pide a Dios que no esconda su rostro de él, anhela su favor, su bendición.
Además añade, no apartes con ira a tu siervo. En el pasado ha visto y recibido la ayuda de Dios así que ahora en esta nueva situación de dificultad, le ruega a Dios que no lo dejase, que no lo desamparase.

Si Dios ha sido ayuda tuya en el pasado, ¿por qué dudas que no lo sea en el futuro?. Dios es nuestro ayudador, nuestro pronto auxilio en las dificultades, deberíamos tenerlo  muy claro en nuestro corazón, en nuestra mente.

El salmista había sido abandonado por muchos en su vida, había sufrido incluso el abandono o la rebelión de su hijo amado Absalón, pero algo tenía claro, nunca sería abandonado por Dios.

Nunca dudes de la fidelidad de Dios a tu vida. Dios ha prometido que guardará y será fiel a su pueblo.

Esto es verdad, pero esto no es lo que dice el versículo, lo que dice es: no es cosa normal que un padre y una madre abandonen, dejen a su hijo pero si eso llegare a ocurrir, tengo bien seguro que Dios mismo me recogerá.

+El salmista sigue con otra petición, enséñame tu camino y guíame por sendas de rectitud. Nos dice que es por causa de mis enemigos. Sabe que tiene a sus enemigos esperando que falle, para que tome el camino equivocado pero también sabe y es muy consciente que tiene la ayuda del Señor.

Bien deberíamos cada día orar esto porque no queremos equivocarnos en nuestro diario caminar y es fácil sin Dios tomar la senda incorrecta.

El salmista vuelve nuevamente a compartir con nosotros que hay testigos falsos contra él, que han levantado mentiras contra su vida que muy gráficamente describe como gente que respira crueldad. ¿Has visto a gente así, que en cada espiración están llenos de palabras hiriente? ¿lo has vivido en ti? Líbranos de ellos y no permitas que yo sea así. 

El salmista pide, no me entregues a ellos, porque nuevamente volvemos a repetir, ellos comerán mis carnes, minaran mi vida, mis días. mi energía, mi visión.


En medio de esta realidad que vive el salmista. tiene una gran verdad que le ayuda cada día: veré la bondad de Dios aquí.

Quizás hay oscuridades, enemigos maquinando destruirme, pero Dios es mi luz y mi salvación, así que puedo y estoy segura que Dios me hará justicia en cada situación, me ayudará al clarear la mañana, veré su bondad.

En eso debo tomar fuerzas, adquirir valor y decir a mi alma. la historia no termina así, ni aquí, Dios es el que le pondrá el punto y final a cada circunstancia, a cada situación que yo viva.

El salmista finaliza hablándose nuevamente a si mismo. Aguarda al Señor, ten la firme convicción de que Dios actuará, espera a Dios, quizás no vas a verlo actuar de forma inmediata, pero seguro que lo hará. No esperes en una inactividad, ni paralizado por el miedo, ni por la apatía. sino toma aliento y esfuérzate en su camino.


Que el Señor os bendiga.




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Bibliografía:

Santa Biblia - Versión Reina Valera Antigua
Comentario Bíblico Mattew Henry
Comentario Mundo Hispano - Salmos
El Tesoro de David - C.H. Spurgeon