domingo, 15 de febrero de 2015

Salmo 119:105-112 NUN La luz que te guiará hasta tu casa

Continuamos con este recorrido por el salmo 119, hoy llegamos a la estrofa número catorce NUN

Te animo a escuchar los versículos que forman esta estrofa y un brevísimo consejo.





Cuando he pensado en las fotos para esta estrofa, pensé en imágenes en las cuales hubiese poca luz. Estamos en un camino hasta nuestra casa celestial y mientras pasamos por un camino de claroscuros. Veamos un poco esta porción.


La estrofa comienza dejándonos muy claro, que es la Palabra de Dios.

La Palabra no es un accesorio más de la casa o de la vida de la persona. No es un libro cualquiera. No es un libro de historia, ni de aventuras. No es un amuleto. No es un adorno. Tristemente así lo es en muchas casas, muy bien colocadas en el dormitorio o en sitio estratégicos. Así la he visto y he oído que es considerada por muchos no creyentes.


Pero lo tremendamente triste, es ser un cristiano nacido de nuevo, y no darle el verdadero valor a la Biblia.

La Palabra de Dios es una lámpara que alumbra mis pies, es una luz que viene guiándome y haciendo más visible mi camino. NO dice, es como, sino que dice es. Y esto debemos tenerlo en cuenta.

La Palabra es dada por Dios y entre otras cosas, está para guiarnos en el camino hasta nuestra casa. Necesitamos la luz de Dios.

Las lámparas tienen la función de alumbrar el camino, decirnos donde están los obstáculos. Así es con la Palabra de Dios. Entonces, ¿cómo se entiende un cristiano que no se acerca a la Palabra, que no la lee, que no la estudia, que no la medita, que no busca la luz de Dios en este mundo de oscuridad?.

No dice que alumbra mis ojos, sino mis pies. Spurgeon dijo: "la cabeza necesita iluminación, pero aún más los pies necesitan dirección". Que nada, ni nadie te engañen, necesitas la guía segura de la Palabra para no perderte.

Con esta luz, el salmista promete no desviarse. El salmista ha tomado una decisión y un compromiso,  guardar los justos juicios de Dios.

Sería de necios, que no sabiendo el camino tuviésemos una brújula o un GPS y cuando me da la dirección no seguirla. El salmista entiende que tiene que seguir los dictados de la Palabra, igual que yo confío en la voz del GPS cuando me va dando instrucciones. Y quiero dejar una cosa clara, el GPS es una máquina y me puede llevar a error por no tener los mapas actualizados, pero la Palabra nunca, nunca fallará.

Me gusta leer que la Palabra que guiará mis pies en ese camino, contiene justos juicios. Dios no ha puesto normas para limitarnos, sino para bendecirnos.

¿Cuál es tu compromiso con la Palabra? Piensa en esto:

  • ¿Cuánto has leído en lo que llevamos de año?
  • ¿Cuánto has meditado y estudiado?
  • ¿Cuánto de ello has puesto en práctica?
Comprométete hoy, a que sea lo que sea que pase en tu vida, Dios sea quien te ayude a no desviarte, que te enseñe. Comprométete hoy con su Palabra, con sus juicios justos, comprométete a obedecerla.

¿ Este compromiso con Dios y su Palabra, te hará estar exento de dificultades?. NO

El salmista nos cuenta como se siente. No ha tomado esta decisión en un momento felicísimo, sino que está afligido y además en gran manera.

Aprende del salmista, él cuánto más bajo se siente, es cuando más clama por vida, por la vida que ha entendido que Dios quiere por su pueblo. Él sabe que la Palabra le reconforta y vivifica.


El salmista eleva una hermosísima oración a Dios. Le pide que lo que él se compromete con el Señor, le sea agradable.

Estamos viendo este versículo dentro del contexto de mi camino al Cielo y la luz que alumbra mis pies en ese camino a veces difícil y oscuro.

No es que yo me comprometa con Dios a cualquier cosa, es que el compromiso que tomo, no sea un estorbo en el camino de Dios para mí. ¿cómo puede ser eso?. Si hago algo para el Señor, ¿no estará siempre bien?. Parece que no todos los sacrificios voluntarios son agradables a Dios. Pienso que a Dios no le puede agradar que yo comprometa mi tiempo y talento, por ejemplo, para otra cosa que no sea su voluntad. Por ejemplo, puedo decir, Señor voy a ser sierva en tu iglesia abriendo y cerrando la puerta. Ese es un compromiso muy hermoso. Pero no creo que sea la voluntad de Dios para mí, así que si dejo de hacer lo que él quiere para mi vida, serán frenos y obstáculos, que yo misma me pongo. Busca la voluntad de Dios para ti cada día y comprométete a cumplirla.

El salmista pide que Dios le enseñe sus juicios. Señor, dame cada día la instrucción, sabiduría, y dirección segura. En tus manos están mis tiempos. Señor, que yo pueda cumplir con lo que quieres para mí sin desviarme ni a derecha ni a izquierda, sin detenerme.

Mi parte es comprometerme con Dios y la de Él, quíarme, y ayudarme a quitar y vencer los obstáculos.

¿Has experimentado que detrás de una puerta abierta, grande y eficaz, cuando decides entrar por ella, hay muchos adversarios? Pues es así, y deberíamos ser conscientes de ello y orar que Dios nos guíe, sostenga y vivifique según su Palabra.

El salmista conoce los peligros y dificultades que hay en su vida, pero no deja que le agoten, no se enfoca en ellos, no deja que le destruyan.

¿Será que vamos por el mundo sin ser conscientes que tenemos enemigos? o más bien, ¿quizás nos enfocamos demasiado en nuestros enemigos?.

El salmista tiene claro que tiene enemigos, y además nos dice, de continuo en peligros de muerte, pero su enfoque no es el problema sino la Palabra.

No dejemos que las dificultades, los peligros nos atemoricen y paralicen. Eso es lo que quiere el enemigo. Concéntrate en Dios, en su Palabra.

Los enemigos son astutos, le han puesto lazos, trampas. Sabemos que Satanás intenta destruir la vida de los siervos de Dios y se usa muchas veces de gente, (aquí les llama impíos), aún así, el siguió fiel a los mandamientos.

Savonarola dijo: "El impío:

  • en el comer, nos induce a la glotonería;
  • en el amor a la lujuria;
  • en el trabajo a la pereza;
  • en la conducta, a la envidia;
  • en la corrección, a la ira;
  • en el honor, a la altanería;
  • en el corazón a los malos pensamientos;
  • en la boca, a las malas palabras;
  • en las acciones, a las malas obras;
  • cuando despertamos, nos induce a malas acciones;
  • cuando dormimos, a sueños impuros"

Qué tremendo. Muy bueno para reflexionar en cada área.

Watson dijo "No es el que le echen el anzuelo que causa daño al pez, sino el morderlo". y sí que es verdad, pero he aprendido algo. Muchas veces no caemos. Han sido ya tantas veces que reconocemos la trampa, pero nos quedamos paralizados. ¿Sientes que ya no puedes luchar más y te has parado? A mí me ha pasado. No he caído, pero no he avanzado.

Recuerda esto que es tremendamente importante, la Palabra nos enseña como avanzar, evitando las trampas: obedece la guía y dirección de Dios.

La Palabra debe ser tu posesión más valiosa.

Para los judíos era y es tremendamente importante la tierra prometida. Hoy día siguen proclamando que la tierra de Israel es su heredad dada por Dios y no lo pongo en duda, pero el salmista considera que por encima de Canaan debe estar la Palabra de Dios. Esa era su herencia perpetua.

¿Cuál es la razón?. La ley es el gozo de su corazón. No es que le traigan gozo sino que es su gozo.


¿Valoramos realmente las Escrituras como nuestra heredad, como la herencia más preciosa que pudieramos obtener? ¿Cómo la herencia más importante que podemos dejar a nuestros hijos?.

Hay países donde anhelaría poder tener libremente su Biblia, leerla libremente y es un imposible. Y hay otros lugares, donde tenemos una colección de Biblias, (de estudio, distintas versiones, electrónicas, etc) y no las leemos, no las meditamos. Señor, cambia eso en nuestros corazones. Que sea el gozo y la consideremos nuestra heredad, porque me guiarán a casa, a tu presencia.


Termina la estrofa y pensé, quizás día a día encuentro caminos con oscuridades y dificultades, pero un día llegaré al cielo, a la Casa de mi Padre. Que mi enfoque sea mi futuro contigo, mi destino eterno, sin dejar de ser consciente cada día del camino que tengo hasta llegar allí.

El salmista termina diciendo, mi corazón inclino a obedecerte hasta el último día, preparándome para cuando a la luz de tu Palabra, llegue hasta el cielo.

Es bueno empezar bien; esfuérzate en ser fiel hasta el fin.

Que Dios os bendiga.



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Bibliografía:


Santa Biblia - Versión Reina Valera 1960
Comentario Bíblico Mattew Henry
Comentario Mundo Hispano - Salmos
El Tesoro de David - C.H. Spurgeon